Salzburgo, una ciudad con banda sonora

En un viaje a Austria, uno de nuestros clientes se topó con una sorpresa: la cuna de Mozart todavía honra esas 41 sinfonías por sus calles

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Uno de nuestros clientes, para quien planificamos un viaje a la medida por varios países europeos, nos contó a su retorno sobre un cambio en sus hábitos de Spotify. Por lo general, en sus playlists hay mucho dream pop, mucho indie pop, muchas derivaciones electrónicas… pero eso cambió después de una parada en Salzburgo.

¿Por qué? Porque la ciudad natal de Wolfgang Amadeus Mozart celebra la genialidad de su hijo más famoso, todavía hoy.

Se suponía que el atractivo de la visita al casco histórico de Salzburgo iba a ser visitar el monasterio de los capuchinos, andar por la calle Linzergasse —con una historia que data desde el Imperio Romano— y ver la perfecta conservación de las edificaciones de la calle Steingasse, donde operaban los artesanos que utilizaban el agua del río Salzach para sus trabajos.

Pero no: justamente al cruzar el puente sobre el Salzach, se dio cuenta de que el mayor atractivo no iba a ser visual, sino sonoro. A las cinco de la tarde, sin previo aviso, por las bocinas del centro antiguo comenzó a sonar una selección de piezas de Mozart. Recorrer las estrechas calles y ver todas esas edificaciones con la ayuda de una banda sonora le dio otro contexto a la visita. “Solté el Google Maps y solo me dediqué a caminar entre las calles, y cada una era más bonita que la anterior,” nos contó. “Ir a la casa-museo de Mozart y luego imaginármelo, con su música de fondo, haciendo este mismo recorrido, fue algo verdaderamente poderoso. Salzburgo es como una ciudad con banda sonora… su banda sonora”.

Por eso, desde que volvió al hotel del otro lado del río, buscó en Spotify la página de artista de cierto compositor, y desde entonces no ha parado —con todo y una repasada a la película Amadeus, de Miloš Forman—.  Para un melómano como él, este ejercicio le ha permitido adentrarse en las raíces de los acordes y las melodías que tanto le fascinan entre su selección de artistas contemporáneos.

Como siempre decimos aquí en Alkasa: puede que uno haya estado expuesto a algo previamente, de forma indirecta, pero viajar al lugar donde ocurrieron los hechos nos da la posibilidad de vivirlo con todos los sentidos.

Foto: Schlosswirt zu Anif

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