El truco para conseguir boletas para Hamilton

¿Se han vuelto locos tratando de conseguir entradas para uno de los musicales más populares de las últimas temporadas de Broadway? Una de nuestras asesoras tiene una recomendación.

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POR: María José Álvarez

Febrero de 2015 fue el principio de una fiebre que arrasó con 11 premios Tony al año siguiente. Hamilton, el musical de Lin-Manuel Miranda, logró que la historia rapeada del sistema financiero estadounidense se convirtiera en uno de los atractivos más interesantes de Broadway. Hizo que muchos de nosotros soñáramos con escuchar la frase “I am not throwing away my… shot!” en vivo.

Pero parece que conseguir boletas para ese show es más difícil que idear un plan para convencer al congreso de una nuevo nación y aparte ganar un duelo.

Sin embargo, en un viaje reciente a Nueva York, mi novio y yo no perdimos la esperanza de verlo en persona. Yo, que me sé de memoria todas las letras de la banda sonora, soñaba con eso. Todos los asientos estaban vendidos en las fechas que íbamos a estar allá… pero entonces me enteré del sistema de la fila de cancelaciones. En pocas palabras: si alguien cancela su entrada el mismo día del show, ese asiento se libera y las personas que están en la fila la pueden comprar.

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Ahora, para ser uno de los agraciados se necesita estrategia. Mucha estrategia. Y mucha paciencia. Nosotros logramos conseguir dos boletas en la privilegiada sección de orquesta a una quinta parte del precio normal, pero fuimos con un plan armado. Aquí les paso los consejos.

[+] Sepan que esto no toma un par de horas. Tienen que dedicarle el día completo. Repito: es un día entero perdido si quieren escuchar “Never gonna be presideeent now!” en vivo.
[+] Nosotros revisamos el pronóstico del tiempo para escoger el peor clima posible para el día de la fila. Sí, así como lo oyen: a peor clima, más gente cancelando y menos gente en la fila, huyéndole al frío del invierno neoyorquino. Por eso, escogimos el día que iba a nevar fuerte.
[+] Hay que llegar no temprano, sino tempranísimo. El show comenzaba a las siete de la noche y nosotros nos plantamos ahí a la una. Fuimos los primeros y nos llevaron a una escalera bajo el techo al lado de la entrada. Aun así, al poco tiempo íbamos casi a llorar, porque nos estábamos congelando. Pero valor: ese sueño de Broadway valía la pena.
[+] Después de tres horas, los empleados —súper amables, por cierto— nos llamaron para ofrecernos dos entradas que estaban ahora disponibles. Eran en segunda fila, de esos que cuestan más de mil dólares, pero los conseguimos a 220 por cabeza. ¡Tuvimos suerte!

Señores, cada loco con su tema. Hay gente que hace fila por otras cosas, porque cada quien es fanático de algo —solo pregúntenle a los clientes Alkasa que viajan para ir a Comic-Con en San Diego o a practicar un deporte extremo en un lugar remoto del mundo—. Por eso, si conocen a alguien que está loco por ver Hamilton y no ha conseguido entradas, ¡mándenle este artículo!

Fotos: Cortesía de María José Álvarez